Este 27 de mayo tiene lugar el descenso desde el camarín al presbiterio de la Basílica, donde permanecerá hasta el 31 de mayo, cuando parta a las 6 de la mañana para la Catedral de Canarias. Este martes el Parking de la Plaza de Sintes amplia su horario habitual hasta las 22:00 horas; y el aparcamiento soterrado de la Estación de Guaguas abre desde el 27 al 31 de mayo en horario de 10:00 a 24:00 horas.
La Virgen del Pino ya está preparada con su manto Blanco en el camarín para emprender el próximo sábado 31 de mayo el ‘Camino de Esperanza’ hacia la Catedral Basílica de Canarias en Las Palmas de Gran Canaria. Este martes 27 de mayo descenderá del camarín tras la eucaristía presidida por el obispo de la Diócesis de Canarias, Monseñor Mazuelos, a las 19.00 horas. El acto será similar al que cada año se realiza el 5 de septiembre para la festividad de la Patrona, con el sistema de un único raíl que transportará la imagen desde lo alto del altar mayor hasta el presbiterio, en la parte inferior de la nave principal, donde permanecerá ubicada ya en el vehículo que la trasladará en peregrinación la capital.

En la Plaza del Pino el Ayuntamiento de Teror ha preparado también el recinto para que desde el exterior de la Basílica pueda contemplarse la Bajada desde el camarín este martes, a través de una pantalla de gran formato .El acto será retransmitido en directo por el canal de la Diócesis de Canarias.
APARCAMIENTOS ABIERTOS
Además de los aparcamientos municipales abiertos en las Oficinas municipales y el solar de Yánez Matos, este martes 27 de mayo el Parking de la Plaza de Sintes amplia su horario habitual hasta las 22:00 horas; y el aparcamiento soterrado de la Estación de Guaguas abre desde el 27 al 31 de mayo en horario de 10:00 a 24:00 horas.
EL MANTO BLANCO
El Manto Blanco fue realizado en 1868 por las Hijas de la Caridad del Hospital de San Martín. En la década de 1930 fue restaurado por las monjas del Císter terorense, pagada con limosnas que fueron entregadas a monseñor Socorro Lantigua por la familia de Josefa Domínguez Pérez, natural de Valleseco y vecina de la isla de Cuba desde donde remitió el dinero, y Santiago Rivero Yánez, natural de Teror.
Comenzando la década de los 80 del pasado siglo, la camarera Carmen Bravo de Laguna y, después de su fallecimiento, su hija y sucesora en el cargo, Ana del Castillo; encargaron una segunda restauración por los daños sufridos durante las obras de reforma de la Basílica. Paco Herrera la realizó trasladando los bordados sobre 27 metros de tisú de plata fabricado en Valencia más un cuarto de kilo de oro, pedrería y lentejuelas de oro. Durante el trabajo encontró entre forro y tela un papel con el nombre de todas las monjas que habían participado en su confección. Herrera añadió su propio nombre, los datos de esta segunda labor y volvió a colocar el papel. Se estrenó en 1988.

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