Insignia de Oro (2024) 

El Ayuntamiento de Teror entregó la distinción de Insignia de Oro de Teror a José Miguel Falcón Travieso y a Juana María Santana Pérez, quienes regentaron la conocida tienda denominada “Pepito Falcón”, hasta el pasado 31 de marzo de 2024, en reconocimiento a “la innegable labor, no solo en el ámbito profesional defendiendo el pequeño comercio y los productores locales y potenciando la zona comercial abierta de Teror, sino por enriquecer el patrimonio cultural y social del municipio. La “Tienda de Pepito Falcón” se ha convertido en todo un icono turístico y comercial del Casco Histórico de Teror, ubicada en un lugar estratégico, junto a la Basílica del Pino y la tienda más antigua que se conservaba en el municipio”.

José Miguel Falcón Travieso «Pepito Falcón» ya conocía el oficio de tendero, había trabajado desde los once años en este mismo establecimiento que abrió sus puertas en 1930. En estos años, siguió los pasos de su propietario  José Falcón Ortega y, a su jubilación, no dudó en tomar las riendas del que sería su nuevo proyecto empresarial, respetando el mismo interior y mobiliario, unas estanterías de madera, que aún se conservan, elaboradas por Candidito Ortega”.

“Es así, como Pepito Falcón, que había contraído matrimonio en 1981 con Juana María Santana, se pone al frente de esta tienda que llevaría su nombre, en 1984. Inicialmente, emprende él solo la actividad, hasta que en 1988 le acompañe su mujer tras renunciar a su anterior puesto de trabajo y dedicarse íntegramente a esta encomienda familiar. La tienda desde entonces, regentada por los dos, se convierte en un ameno espacio de ocio y reunión, en ella se dispensan infinidad de productos a granel y, al mismo tiempo, se ofrece un servicio de comida y bebida que alienta aún más a la clientela”.

Durante este tiempo, la tienda de Pepito Falcón no solo ha sido un establecimiento comercial, sino un verdadero centro de comunidad y un bastión de la tradición y la cultura local. En sus estantes nunca faltaron los artículos de primera necesidad y los productos más frescos, procedentes de agricultores y ganaderos locales, fomentando la economía de cercanía. De ahí, que fuera muy popular la venta de quesos traídos desde distintos puntos de la geografía canaria, el delicioso bocadillo elaborado con el artesanal chorizo de Teror o la venta de miel de abeja.