Sin categoría

Historia de la Fiesta del Agua

Por D. Vicente Hernández Jiménez
Cronista Oficial de Teror

nofoto

La Fiesta votiva o del Agua sustituyó en el siglo XIX a las bajadas de la Virgen del Pino a Las Palmas, que se hacían por hambres, epidemias, sequías u otras calamidades públicas. Se proyectó alguna que no llegó a realizarse, leemos en el periódico El Ómnibus de 27 de febrero de 1858: “se asegura que para las próximas Pascuas bajará a Las Palmas la Virgen del Pino”.

La primera noticia de esta fiesta a la Virgen corresponde a una anotación en el Diario de Romero y Ceballos sobre que: “el 18 de enero de 1811 se empezó en el lugar de Teror un novenario a la Virgen del Pino, costeando y asistiendo a estas funciones una Diputación del Cabildo Secular que lo pidió y acordó, habiéndose negado a enviar la suya el Senado eclesiástico. El domingo 27 se hizo la procesión general a fin de implorar la extinción de una epidemia”, esta epidemia era la fiebre amarilla. El 11 de agosto bajó la Patrona a Las Palmas en rogativas por el contagio de esa enfermedad que no había desaparecido, la Virgen entró en la Ciudad por la puerta de Triana huyendo de los barrios del Risco que estaban infestados. Transcurriendo varios años hay otra referencia del 12 de mayo de 1839, momento en que se hizo una procesión general a la Patrona por falta de agua, después de un novenario. Las rogativas para implorar el beneficio de la lluvia o el cese de una calamidad, iban precedidas de tres días de Letanías, en caso de no obtenerse la gracia, se celebraba un novenario con kla imagen de la Virgen vestida de color violado.

En alguna ocasión el motivo de la fiesta votiva fue el exceso de lluvias, como ocurrió con la celebrada el 19 de julio de 1885, en la que el pueblo pidió a la Virgen: “se apiadase de él en la tribulación por la que atravesaba cuando el exceso y perennidad de las lluvias del último invierno, que al mismo tiempo que lo desolaba todo de una manera lastimosa, favorecía notablemente la calamidad de derrumbamientos de que la población viene amenazada”.

Los novenarios y rogativas a la Patrona para implorar el cese de alguna calamidad, generalmente se hacían a instancias del Municipio o de alguna Heredad. Así en la sesión del Ayuntamiento de Teror de 2 de diciembre de 1846 se acordó acceder a la solicitud de varios vecinos de hacer un novenario a la Virgen a fin de conseguir por su intercesión las lluvias que tanta falta hacía. En otra sesión de 23 de febrero de 1850 se hace referencia a otro novenario por las grandes calamidades que pesaban sobre el pueblo, se solicitó del Obispo que concediera la cera que se consumiera en la Novena. Las calamidades fueron una plaga de langosta y una gran sequía, que precedieron a la gran calamidad de la epidemia del cólera morbo de 1851. En noviembre de 1844 llegó a la isla una plaga de cigarrón berberisco y se adoptaron medidas como tocar las campanas a rebato y salir comisionados a perseguirlos de día y de noche, también que cada persona de la familia mayor de catorce años debía entregar una cantidad de cigarrón. Esta plaga duró hasta 1846, agravando la situación una gran sequía secándose todas las fuentes, desgracias que prepararon el terreno para el hambre. Parece ser que fue tal el hambre que se llegaron a comer pencas de tuneras y raíces de helechos.

En una sesión del Ayuntamiento del 4 de mayo de 1915 se acordó solicitar del Obispo autorización para bajar a la Virgen del camarín y traer a las imágenes de San Isidro y de Santa María de la Cabeza para acompañar a la Virgen del Pino en procesión de rogativas por falta de lluvias. Por esta época se dieron en Teror varios casos de viruela que hicieron temer la aparición de una epidemia.

Los contenciosos de Teror con la Heredad de Tenoya sobre la propiedad de las aguas del barranco, dieron lugar a fiestas a la Virgen. Las celebraciones de 1867 y de 1916 estuvieron motivadas por resoluciones del Tribunal Supremo a favor de Teror, la de 1867 fue costeada por el Heredamiento de Los Llanos que asignó dos mil reales. Cuando la guerra con Estados Unidos en la que perdimos Cuba, Puerto Rico y Filipinas, se hicieron rogativas, lo refirió el periódico España del 27 de abril de 1898: “desde el domingo 24 del corriente se viene celebrando el la villa de Teror, con mucha pompa y extraordinaria concurrencia de fieles, un Novenario a las Virgen del Pino para impetrar la victoria en la guerra contra Norteamérica; todos los días por la mañana hay misa cantada y rogativas, y por la noche iluminación, novena y sermón”.

Las procesiones se hacían con la imagen de la Patrona y con la mayor solemnidad, leemos un oficio dirigido al Coronel Primer Jefe del Batallón Provincial de Guía, de fecha 26 de junio de 1854: “con motivo de la seca ocurrida en el corriente año, este pueblo promovió hacer una función a la Patrona la que tendrá lugar el domingo 9 del próximo Julio, por cuyo motivo ocupo a V.S. con el objeto de que permita que la Compañía de este pueblo marche en la procesión y haga algunas descargas, siendo provista de pólvora seca y tambor”.

La Fiesta votiva a la Virgen se institucionalizó celebrándose cada año la función de acción de gracias, con independencia de la motivación concreta por una cierta calamidad pública. En 1903 se añadieron a la procesión de la imagen de la Virgen, dos imágenes más que eran elegidas por sorteo entre las de los santos existentes en la Parroquia. No pudo ser la talla de San Ramón porque su peso hizo imposible descolgarla de su peana. La fiesta se celebraba generalmente en julio o primera quincena de agosto, en la época de la siega del trigo y de la cebada y de la recolección de las papas veraneras. Consistía en la bajada de la Virgen la víspera, solemne función religiosa presidida por el Obispo, procesión de la Patrona acompañada de las imágenes que por sorteo les correspondía y diversos actos cívicos: fuegos artificiales y verbena en La Alameda. En la de 1898, el 14 de agosto se bendijo por el Obispo y estrenó el actual órgano de la Basílica que don Judas Antonio Dávila trajo de Inglaterra ejecutando el Maestro Valle una Salve. La última fiesta del agua así celebrada fue la de 1929, por el motivo de concesión de honores militares de Capitán General a laVirgen, se estimó que sin la representación del Jefe del Estado, compañía de honores, etc. no era posible sacar a la calle a la Patrona y dejó de realizarse esta fiesta votiva hasta pasada la Guerra Civil. Por iniciativa de la Hermandad de Labradores y Ganaderos se reinició la fiesta, pero sin procesión de la Virgen del Pino, consistiendo en una función religiosa en la Basílica y una ofrenda-procesión con la imagen de San Isidro Labrador.

Compartir en redes sociales