Elías Ramírez Quintana mantuvo vivo durante décadas el oficio artesanal de turronero, presente siempre en las fiestas. Fue su abuelo Antonio Ramírez Asencio el que comenzó con el oficio artesanal a finales del siglo XIX, luego pasó a sus padres, sus hermanos y actualmente quedaba sólo él de entre todos sus hermanos, junto a su hijo Ricardo, quien se ha hecho cargo de la empresa de fabricación de turrones. Elías fue siempre una persona cercana y dada a los demás, muy trabajadora y un artesano defensor de la esencia de su producto. Es por ello que la receta no la quiso alterar en ningún momento. Además ha sido un icono inseparable de las Fiestas del Pino y, durante todo el año, en la Plaza del Pino, así como en los barrios donde su caja de turrones no ha dejado de vender a oriundos y visitantes. El Ayuntamiento de Teror le ha concedido a título póstumo la Insignia de Oro municipal en reconocimiento a su dedicación a la artesanía repostera y “su entrega y participación en nuestras fiestas y mercadillo dominical”.