MERCADILLO

El Mercadillo de Teror vuelve a abrir el domingo con estrictas medidas de seguridad sanitaria

El Ayuntamiento de Teror establecerá un control de aforo en el recinto abierto y en los accesos.

El Ayuntamiento de Teror reabre este fin de semana el Mercadillo municipal, estableciendo estrictas medidas de seguridad en los accesos al recinto abierto y en el control de aforo, y atendiendo a las directrices de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias.

Los 70 puestos con los que cuenta actualmente el Mercadillo de Teror, volverán a instalarse del domingo 21 de febrero, desde las 9:00 a las 15:00 horas, tras suspender su actividad el pasado 17 de enero debido a las restricciones decretadas para prevenir la propagación de la pandemia.

La Concejalía de Mercadillo, que dirige el edil Manuel Farías, reforzará la vigilancia tanto en los accesos como en el entorno de la Basílica, para que se respeten las medidas higiénico-sanitarias establecidas ante la Covid-19, siguiendo las recomendaciones del Gobierno de Canarias.

“Desde el Ayuntamiento de Teror hemos realizado todas las gestiones posibles para reactivar cuanto antes el Mercadillo dominical, ya que son muchas las familias que viven de su actividad comercial; sin embargo, las circunstancias especiales vividas con el incremento de casos de coronavirus en Gran Canaria en las últimas semanas, ha impedido adelantar la fecha”, explicó Manuel Farías. “Debemos seguir siendo respetuosos con las medidas sanitarias de prevención, tanto por parte de los comerciantes como de la clientela, para que no vuelva a repetirse esta situación”, manifestó.

El Mercadillo municipal de Teror vuelve a la actividad comercial habitual, regulada con el protocolo de medidas establecidas de uso obligatorio de mascarillas, distanciamiento social y utilización de desinfectantes. Los titulares de los puestos de venta deben disponer y hacer uso de los equipos de protección individual necesarios (guantes y mascarillas), durante el horario de atención al público. También se establecen balizas o marcas en el suelo donde se ubicarán los clientes que acudan a cada puesto, debiendo en cualquier caso guardar y respetar la distancia mínima interpersonal de dos metros. De igual manera, la atención a cada cliente es individualizada. No se permite el contacto y manipulación de la mercancía expuesta por parte de la clientela.

 

 

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