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APUNTE 19/10/2015

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La salud, ni se compra ni se vende

Por Nieves Ramos                                                                                                                                

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Sin ninguna duda los signos y los símbolos forman parte de nuestra manera de comunicarnos y hacernos presentes. Algunos de ellos se han convertido en referentes reivindicativos de diferentes causas. Hoy, es el lazo rosa, el pañuelo rosa, la mochila rosa la que se convierte en protagonista. Es el día mundial contra el cáncer de mama.

El cáncer se ha convertido junto con los accidentes de carretera y las enfermedades del corazón en las tres c que producen más muertes en nuestra sociedad occidentalizada. Sin embargo, el cáncer de mama que tantos estragos ha producido en muchas mujeres, ha ido perdiendo la batalla ante los avances e investigaciones que han ido realizando quienes dedican su vida a buscar las fórmulas casi mágicas  que hagan frente a los trastornos en la salud.

Sin duda, todavía nombrar la palabra cáncer produce cierta urticaria, la vemos como la plaga del siglo XXI y se nos pone los pelos de punta cuando nos comunican el diagnóstico. Pocas familias pueden decir que esta lacra no haya llamado a su `puerta.

Sin embargo el cáncer de mama asusta ya menos, lo vemos como una enfermedad a la que podemos plantarle cara. Son muchas las mujeres de mi entorno que le han visto el rostro y lo han confrontado con entereza, apoyos sicológicos, amistades y cuidados.

Como en cualquier gran causa que se precie la ciudadanía ha tenido también que implicarse a través de asociaciones de personas afectadas que han buscado recursos para hacer frente a esta lucha. Y una de ellas ha sido visualizar a través de los lazos esa lucha que ha llevado a realizar carreras, cuestaciones y otro sin fin de actividades. Pero junto a esto también hemos tenido una sanidad pública que ha permitido los avances en el diagnóstico, pronóstico y curación de esta enfermedad.

Y es en esto donde es necesario incidir fundamentalmente para mi gusto en esta jornada dedicada a la lucha contra el cáncer de mama.

La sanidad pública como el cariño verdadero “ni se compra ni se vende” y en los últimos tiempos la hemos visto como moneda de cambio ante ciertos acontecimientos. Salvamos la banca y reducimos servicios públicos, entre ellos la sanidad.

Ahora tenemos avanzando en Europa un gran monstruo al que debemos hacer frente. Viene a quedarse con todo lo que es rentable: El TTIP, El Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión hará que sean las multinacionales quienes, por encima de las voluntades políticas de cada territorio, impongan los criterios económicos de máxima rentabilidad para las grandes corporaciones, que están lejos de ser las necesidades básicas de la mayoría de la ciudadanía.

Hemos conseguido una sanidad pública que permite, como decía mi amigo Adolfo Santana recientemente fallecido de cáncer, que en una misma sala de Hospital, se atiendan a personas como él o Mara González o mi hermano y Macarena, la hija de Chanita y Avelino, vecinos en el Palmar. La enfermedad no mira pelo y todos podemos ser víctimas, sin embargo los cuidados que para ella se requieren si son fundamentales. Si al tener que hacer frente a ella hay que añadirle el esfuerzo en buscar los medios para atajarla, los resultados nunca podrán ser los mismos. Todos recordamos cuando para poder pagarse una operación o trasladarse a Barcelona a la clínica Barraquer, había que vender un cachito de tierra porque era la única manera de poder afrontarlo. La cuestión es qué pasa con los que no tienen siquiera esa posibilidad.

En mi casa siempre se ha dicho que con la salud no se juega, y con la sanidad tampoco se debe hacer.

En este día internacional de lucha contra el cáncer de mama están muy bien los lacitos, las carreras, las mochilas y los globos rosas pero sobre todo es fundamental  mantener y aumentar el presupuesto para seguir realizando los diagnósticos que hagan posible atajar la enfermedad desde el inicio, los cuidados médicos necesarios y sin recortes de personal, los medicamentos, paliativos, curativos y, sobre todo la investigación. Necesitamos todos los medios necesario para seguir avanzando.

No puedo dejar de recordar a los millones de mujeres de otros países sin acceso a la sanidad que mueren, la mayoría rabiando por no tener ni un analgésico para paliar el dolor.

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