Sin categoría

APUNTE 20/11/2014

el_apunte_cabecera

 

Ciclotimias: Caducidades
Por
Santiago Gilsantiago_gil

Hay gente mala. Eso es lo que me decía una amiga que me llamó el otro día muerta de miedo. Es muy aprensiva y bastante hipocondriaca. No hace más que tomar medicamentos para las enfermedades que cree que tiene y muchas veces acaba enfermando por culpa de esa ingesta innecesaria de productos químicos extrañísimos en su propio cuerpo. A veces se decanta por la medicina alternativa y va probando hierbajos, metales que se cuelga por todas partes o mantras que repite como si le fueran a curar lo que realmente no tiene. También tiene sus temporadas deportivas y nos llama a todas horas para decirnos que va a correr la media maratón o que se va a aventurar en la travesía a nado entre Lanzarote y La Graciosa. Nos dice que tenemos que hacer deporte, que estamos anquilosados o que estamos perdiendo el tiempo delante de las teles. Esas temporadas atléticas le duran un par de meses cada año, y casi siempre coinciden con el final de la primavera. Ya vamos conociendo sus ciclos casi mejor que los nuestros. De repente cambia de tercio y empieza a darnos el coñazo con la meditación o el yoga, y una vez hasta se fue a La India buscando no sé qué deidad que por lo visto termina aliviando todos los dolores de huesos. En aquellos días decía que le dolían mucho los huesos. Otras veces ese dolor lo tiene en la cabeza, en las muelas o en los dedos. Tiene que estar siempre obsesionada con alguna parte de su cuerpo. Parece una especie de autodefensa que la mantiene a salvo del desastre que leemos a diario en los periódicos. Si tú le comentas las cifras del paro o los recortes en educación, ella sobre la marcha te enseña una mancha que le acaba de aparecer en la mano o te pide que le toques la rodilla porque cree que le ha salido un hueso nuevo. Lo llevamos más o menos bien porque ya la vamos conociendo. Suele ser cíclica con esas manías y esos cambios de estrategias vitales. También le ha dado alguna vez por buscar la suerte con los adivinadores que salen por la tele. Lo único que le hemos dicho todos los amigos es que ya no le prestaremos más dinero para charranadas, ni para que se lo gaste con todos esos tipos grotescos que mienten más que hablan mirando a cada segundo el cursor de su cuenta corriente. Anoche, sin embargo, me llamó muerta de miedo porque se había tomado un medicamento caducado y se había metido en un foro de Internet para comprobar las posibles consecuencias. Encontró esto porque yo también lo vi con mis propios ojos: «morirás, y lo sabes», «te va estallar el riñón», tendrás mareos y acabarás en Urgencias». Me llamó llorando de madrugada. Más enferma que nunca, pensando que efectivamente ya casi debería estar muerta. La gente a veces es mala, y en Internet están encontrando el escenario perfecto. Hoy mi amiga ha cambiado otra vez las medicinas por las carreras mañaneras.

Compartir en redes sociales