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«Fuga de San Diego»… en la Moncloa |
El domingo 9 de noviembre, con ocasión de llevarse a cabo en Cataluña la ya famosa consulta secesionista, muchos ciudadanos esperábamos que desde la Presidencia del Gobierno de España, se hablara alto y claro sobre lo que la insumisión de los señores Mas y Junqueras significaba para la integridad del Estado. La Constitución Española de 1978, cuyo “candado” quieren reventar los hombres de “Podemos”, es muy bien clara sobre la integridad territorial: a quien no observe lo que la Carta Magnase dice se le le podría aplicar el artículo 155, pudiendo ser intervenida cualquier Comunidad Autónoma, si llegara el caso. Los “mandamases” catalanes llevaron adelante su consulta y no pasó nada.
En estas circunstancias no se oyó la voz del Presidente que ofreciera una declaración sobre el particular, y dejara tranquilos a todos los que amamos la Constitución y estamos con ella, a pesar de los defectos que tiene todo texto constitucional por el lógico paso del tiempo. Pero es el texto que tenemos y como es lógico puede ser reformado con los consensos que se quieran. Las dictaduras no tiene constitución. Durante el régimen de Paco el ferrolano, sólo había Principios Fundamentales y el Movimiento que se demostraba “andando”…En las democracias, nadie puede hacer lo que le venga en gana. Debemos ser respetuosos con su espíritu y quien no lo esté, que se agencie con la mayoría correspondiente. Por ello debemos defender la Constitución todos, los que gobiernan como los administrados.
Por eso he titulado este “Apunte” de hoy lo de la Fiesta de San Diego…en la Moncloa. Como una parte de los estudiantes de las dos universidades canarias, La Laguna o Las Palmas de Gran Canaria, el señor Rajoy no dijo ni “mú “ni el 9, ni el 10 sino el 12 de noviembre. Tan solo lo hicieron antes la Vicepresidenta o el Ministro de Justicia, pero el Jefe del Ejecutivo permaneció en silencio hasta …el miércoles siguiente. Y lo hizo porque le llovieron críticas de todos lados, no solo de los partidos políticos. Mariano Rajoy había anunciado que lo haría,tras su viaje a Australia,tras la reunión del G20. Pero no pudo aguantar la presión de todos los sectores y habló…El miércoles 12, tres días después de la consulta, Mariano Rajoy rechazó dialogar con Artur Mas sobre un referéndum, traspara él fracasado 9N. Dijo también que la reforma constitucional es el único camino legal, insistiendo que dos de cada tres ciudadanos catalanes no participaron en el “simulacro”… Don Mariano vino a decir también que el proyecto secesionista de CIU y ERC había sido un fracaso y que Cataluña es “una comunidad muy plural en la que hay muchísimos más catalanes que independentistas”.
Y tras eso, el Presidente del Gobierno siguió en su particular “fuga de San Diego”, dejando a su lado “una guerra”entre los Fiscales de Cataluña y el Fiscal General del Estado en torno a una posible intervención en esa Comunidad, retirando las urnas de los “colegios” o la presentación de querellas contra los autores e impulsores de la consulta ilegal. Ni lo uno ni lo otro. En ese contexto estimamos que si esa circunstancia se hubiera producido en otra comunidad o región española,como Canarias por ejemplo con el tema de las prospecciones petrolíferas, ya se hubiera aplicado el articulo 155 de la Constitución, suspendiendo la autonomía e interviniendo al Ejecutivo en cuestión. Así reza el texto constitucional mencionado: “Si una Comunidad Autónoma no cumpliese las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría del Senado,podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquella al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general”.
Los constitucionalistas, sin embargo, indican que por no hacer caso al Tribunal Constitucional, lo más que podría ocurrir es la inhabilitación para el proponerte, es decir Artur Mas. En ese caso, se afirma que hay vías judiciales para dejar sin efecto la desobediencia o incluso la prevaricación. Una cosa en la que estamos todos de acuerdo: el Gobierno estatal no puede hacer dejación de su responsabilidad. Y tiene que actuar. No dejar que se “pudran” las cosas, como así pudiera parecer la actuación de Rajoy. Más bien hay que enfrentarse a este “toro” que ha tocado en suertes y dar una solución dialogada, de acuerdo a la ley, claro está. La fiesta se ha acabado y es hora de actuar. Que don Mariano no se raje y haga algo. Caiga quien caiga. A ver si va a tener razón el Jefe del Estado Mayor del Ejército cuando afirmaba que los nacionalismos radicales son producto de la debilidad del Estado…
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