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APUNTE 29/10/2014

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Ni truco ni trato; «Finaos»
Por
Sebastián Sarmientochano_sarmiento_apunte

Desde hace unas semanas asistimos a lo que consideramos una despiadada campaña por parte de los centros comerciales de Canarias en favor de los ya populares “Hallowen”, una costumbre de origen anglosajón y cuya paulatina aceptación a cargo de niños y sus papás desgraciadamente está incidiendo de forma negativa en la tradición canaria de los “finados”,una celebración arraigada en nuestras medianías y pueblos del interior de las islas. Los “hallowen” se introducen cada vez más en Canarias debido al apoyo de algunos centros escolares, a través de los profesores de inglés, y la publicidad cada vez más intensa por parte de los comerciantes que con su publicidad se atraen a los niños. Una fiesta evidentemente comercial, que deja sus dividendos a los propietarios de las tiendas especializadas en estos tipo de eventos infantiles. Es una pena que se pierdan nuestras costumbres en favor de otras que no tienen nada que ver con la idiosincrasia de los canarios.

El “Halloween” o Noche de Brujas es una fiesta propia de la cultura celta cuya celebración ha arraigado de forma clara en muchas regiones de los Estados Unidos, en la noche del 31 de octubre. Como se sabe, los niños norteamericanos se disfrazan para la ocasión y pasean por las calles solicitando dulces de casa en casa. Tras llamar a la puerta, los niños de forman simpática pronuncian las palabras ya “archiconocidas” como “truco o trato”, “dulce o truco” o “dulce o travesura”, etc. Si los adultos o los propios pequeños de la casa les dan caramelos, dinero o cualquier otro tipo de recompensa, se interpreta que han aceptado el trato. En caso negativo, los chicos les gastarán una broma siendo la más corriente arrojar huevos o espuma de afeitar contra la puerta del inmuble.

Por el contrario, en la costumbre de los canarios, los “finaos” es una fiesta que también se celebra la víspera del día 1 de noviembre, Fiesta de todos los santos, en la que se recuerda a nuestros antepasados, a nuestros familiares fallecidos y hablar de ellos. Consiste en la reunión de familiares, amigos y vecinos donde se conversa y se comen los frutos de esta época como castañas, nueces,almendras,manzanas de la tierra, etc. Esto se acompañaba con anís, vino dulce o ron miel. En este contexto se organizaban taifas con bailes típicos de la tierra. En algunos pueblos nuestros los tradicionales Ranchos de Ánimas van por las casas tocando y pidiendo dinero para encargar misas por los difuntos de la comunidad. En la tradición isleña se insiste que los pequeños cogían una talega; pasaban por las casas y pedían por los santos. Tras tocar en la puerta, los pequeños preguntaban si había santos. Los dueños de la casa indicaban que sí, depositando en las talegas de los niños nueces, almendras, castañas o higos pasados. La costumbre anglosajona,por su parte, se asemeja más a una fiesta de carnaval, toda vez que los niños se disfrazan con atuendos y elementos de ultratumba, con calabazas a modo de calavera,etc. Esa fiesta iría mejor en nuestros carnavales en febrero, pero no ahora. 

En una encuesta “on line” iniciada por el rotativo “Canarias 7”, la fiesta de los “Finaos” gana por goleada a la de “Halloween”, arrojando el resultado hasta el momento de una aceptación mayoritaria de la tradición canaria. Nuestra celebración, a pesar de la fuerte presión comercial, se impone a nivel de calle por abrumadora mayoría. La globalización tiene ese riesgo que por mor de la novedad, se imponen costumbres “sin ton ni son” y que no tienen nada que ver con nosotros. Lo mismo está sucediendo con fiestas tan tradicionales como la de los Reyes Magos frente a la del Papá Noel. De hecho al ver esta colonización cultural nos da rabia que fiestas tan nuestras vayan perdiendo fuerza o se pierdan por la introducción de otras foráneas por el hecho de que son de fuera. Es verdad que nuestro pueblo canario, al estar enclavado en esta zona atlántica, está abierto a otras culturas siendo al mismo tiempo una plataforma de encuentro con otros pueblos del mundo. Pero ello no debe implicar un olvido de nuestras raíces culturales o renunciar a nuestro patrimonio común. Ni truco, ni trato; Finaos. 

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