Sin categoría

APUNTE 27/10/2014

el_apunte_cabecera

Rescate de la ética

Por Nieves Ramos                                                                                                                                

                                                                   nieves_apunte

El viernes pasado en Somasaguas, sede de las facultades de Económicas y Empresariales, entre otras, de la Universidad Complutense de Madrid tuvo lugar la entrega de diplomas de Grados y Doctorados.

El salón de actos estaba hasta la bandera, en una tarde más parecida al mes de Agosto, que al recién estrenado otoño. Aparte de quienes iban a recibir sus merecidos títulos que iban identificados con la correspondiente estola naranja, padres, madres, abuelos, abuelas y criaturas de todas las edades, se dieron cita en un acto emotivo pero sobre todo cargado de mensajes “actualizados”.

En el ambiente que reinaba en la mesa, donde se encontraba el profesorado y responsables académicos, era de orgullo no exento de preocupación. Preocupación expuesta por la falta de dinero para la educación pública, el aumento considerable de las tasas de las matrículas y la situación laboral de un país que cuenta con un inmenso tesoro juvenil formado mientras que la precariedad laboral aumenta.

Sin embargo y aunque estos elementos más que conocidos por toda la sociedad española salieron en los discursos, una nueva palabra, menos utilizada en ámbitos económicos, se impuso a lo largo de la ceremonia, ética.

Si, la mayoría de las personas que participaron en el acto invitaron al estudiantado, ya convertido en titulados a poner la ética, los valores en el centro de su actividad profesional.

En un colectivo que se dedicará, con toda probabilidad al mundo de las finanzas, los negocios, la creación y gestión de empresas, se les recomendaba a tener acciones que tuviesen al bien social en su centro, que huyeran del todo vale o que hiciesen una gestión que pusiese en peligro al resto de la ciudadanía.

Como música de fondo, aparte de los acordes del himno que toda la universidad cantaría después, sonaban las tarjetas blacks, el asombro de una ciudadanía atónita ante tamaño despropósito pero más perpleja al ver cómo los gestores consideraban normal su uso, incluso cuando el Estado tuvo que intervenir rescatando al monstruo que se había comido, además, los ahorros de millones de pensionistas que si conocían el valor del sacrificio.

He intentado educar a mi descendencia en la cultura del esfuerzo, de los valores de la solidaridad y el respeto. Cuando fueron por primera vez a la escuela les dije: me importa bastante las notas pero sobre todo quiero que sean buenas personas. Hoy, con el título de Administración y dirección de empresas, vuelvo a desearle lo mismo: que sea un buen gestor pero sobre todo, que no olvide¡ cuál es el objetivo principal del ser humano: ser feliz haciendo lo que te gusta, sin pisar a nadie, todo lo contrario haciendo que el mayor número posible de la gente que está a tu alrededor sean igual de felices que tú y una felicidad que perdure, no la del pelotazo cuya caída más tarde o más temprano, tira por tierra toda la trayectoria.

Compartir en redes sociales