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APUNTE 12/10/2014

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Convertir el vómito

Por Nieves Ramos                                                                                                                                

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Esta semana he vivido los acontecimientos que vive nuestro país con dificultad.  Debo reconocer que hay momentos en los que mi particular espíritu optimista y confiado se resquebraja. Y lo hace cuando todos los servicios informativos de cualquier medio de comunicación coinciden en las noticias, aunque no en el tratamiento. Y esta semana nos hemos topado con temas muy serios.

Por supuesto el caso estrella lo tenemos con Teresa, la profesional solidaria que cuidó  a los sacerdotes enfermos de ébola trasladados al Hospital Carlos III, ese lugar de referencia para toda la gente que hemos tenido o tenemos vinculaciones con el mal llamado Tercer Mundo.

A diferencia de lo que pasa en EEUU, dónde una persona también contagiada, es reconocida como heroína, sin dar a conocer su identidad por respeto, aquí la enferma se entera de su diagnóstico por la prensa y los máximos responsables ministeriales se enteran de su evolución por el mismo medio. Más inaudito todavía resulta oír al Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid  declararla culpable del contagio y el siga en su puesto mientras Teresa, anima a quienes la cuidan. Decididamente Spain is diferent, jodidamente diferente.

Debo reconocer que este hecho me produce una particular revoltura de estómago, podría utilizar una expresión del Presidente de la Comunidad Valencia, Alberto Fabra para decir que ha traspasado todas las líneas rojas: la de la responsabilidad, el respeto y no digamos del cuidado o la solidaridad. Me pregunto si pasaría lo mismo en el caso de que la afectada fuera médico, es decir una titulación mayor que la de la auxiliar y si su hermano en lugar de ser un chaval rapado con rasta fuera un directivo de Bankia y su madre, una mujer del papel couché en lugar de la Jerusa de un pueblecito gallego. No lo sé, pero lo que si siento es que  han tocado algo sagrado.  En mi pueblo siempre se ha dicho que con la salud, no se juega.

Como tampoco se debería jugar con el dinero de las personas ahorradoras. Otra de las noticias que me ha producido vomitera esta semana son las tarjetas opacas de Caja Madrid y el uso que los consejeros hacían del dinero de todo el mundo. Y lo que más rabia me produce es que muy probablemente todo esto se quede en “agua de borrajas” porque hasta ahora la justicia es rápida y diligente contra los jueces que levantan la voz y los papeles para denunciar pero los ladrones de cuello blanco, esos de hoteles de lujo y campos de golf en Soto Grande, siguen ocupando cargos en las grandes empresas y tienen su dinero a buen recaudo.

Hoy me he levantado con ganas de reorientar mi cabreo, me di dos días de vomitera pero vuelvo a la carga, a intentar que estas cosas no pasen más y para ello me planteo todas las posibilidades de militancia aparte de las que ya tengo.Seguiré contándoles, por lo pronto mi deseo de una cabreada semana.

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