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APUNTE 25/03/2014

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Días de Cuaresma, Rumores de Semana Mayor
Por Juan José Laforet                                                                                                                                

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¿Es pronto aún para hablar de Semana Santa, de ese enormemente enraizado tiempo de la Pasión Isleña? Quemada la sardina carnavalera en el fuego de todas las pasiones, emociones e ilusiones festivas llega, como acontece desde hace siglos, aunque ahora con otras formas, con otro tempo, aunque casi con el mismo ser y sentir, el tiempo de Cuaresma, esos 40 días que conducen a la Semana Mayor del Año, a la Semana de Pasión, nuestra Semana Santa, y digo nuestra porque sin duda alguna aquí también se pueden encontrar modos y maneras, expresiones bien propias, acrisolada en el devenir de muchas generaciones, que permiten hablar de una “Pasión Isleña”.

Un paseo por los antiguos e históricos templos de Vegueta y Triana, como por las parroquias de mayor solera de la isla en Teror, Telde, Arucas, Gáldar, Moya, Agüimes, entre un largo etc.., nos bastará para apreciar que tanto en su ámbito urbano, como en el cofrade, ya huele a primavera, a esa primavera con la que nos llegarán los días grandes de la “Semana Mayor Isleña”, como gustaba decir a nuestros antepasados, esa Semana de Pasión Isleña que tantos textos incitó a autores como Domingo J. Navarro, Domingo Doreste Fray Lesco, Eduardo Benítez Inglott, Ignacio Quintana Marrero ó José Miguel Alzola; que tanta música trajo a los pentagramas de maestros como Santiago Tejera Ossavarry o más recientemente Antonio Hanna Rivero, o que encontró un punto culminante en las gubias y cinceles de un escultor genial como José Luján Pérez. Artes y oficios semanasanteros que tienen nombre y expresión propia en este tiempo de Pasión Isleña.

¿Es pronto aún para hablar de Semana Santa, de ese enormemente enraizado tiempo de la Pasión Isleña? Creo que no. En muchos detalles se percibe ya, si se está mínimamente atento, la inquietud lógica de quienes, en estos primeros días de la Cuaresma, a la par de su vida y actividades cofradieras y parroquiales, tienen que ultimar muchos detalles para que, en poco más de dos semanas, estos viejos entornos urbanos insulares vuelvan a predicar, con expresión y sentimiento propio, la pasión y resurrección del Salvador.

Ahora comprenderemos mejor cómo la Semana Santa, su espíritu y mensaje pasionista, sus tradiciones, no sólo se puede apreciar en las salidas procesionales, en cada una de las actividades penitenciales, en los oficios religiosos previos, en el recogimiento con que el orbe cofrade y semanasantero isleño viven esos días grandes del año para su fe, sino a lo largo de los días de la Cuaresma que ahora transcurren en el correr de ese calendario íntimo de las tradiciones isleñas, días en los que, como la primavera grancanaria en todo su esplendor, la actividad parroquial y cofradiera de la isla florece en un entusiasmo de siglos que se degusta por todos con enorme complacencia.

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