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Bravo y valiente |
Importante,por no decir histórico, el acto celebrado a mediodía del pasado sábado en el llamado “Gran Canaria Arena”, una instalación deportiva, dicen que modélica para todos los canarios y de primera línea para el resto de España. Hubo educación y elegancia por parte de los actuales mandatarios de la corporación insular no solo para invitar a los políticos anteriores que iniciaron la obra sino a la hora de reivindicar sus esfuerzos, sobre todo económicos, para sacar el proyecto adelante: José Miguel Bravo fue correcto al señalar que las obras de este pabellón múltiple deportivo habían sido sostenidas con las espaldas de la corporación que preside, a pesar de las promesas incumplidas de las otras administraciones también presentes en el acto de inauguración de dicha instalación deportiva: El Gobierno central y el Gobierno canario.
El Cabildo de Gran Canaria había invitado al acto a los representantes del Gobierno de Mariano Rajoy y del Ejecutivo regional. “Flair play”, ante todo. Aunque como dice el refrán español, “lo cortés, no quita lo valiente”, y eso fue lo que hizo José Miguel Bravo de Laguna: invitó a a los principales miembros de la anterior corporación insular, José Miguel Pérez y Román Rodríguez, ya que ellos fueron los que iniciaron el proyecto del gran Pabellón deportivo para Gran Canaria. A la hora de los discursos protocolarios, tomó la palabra el actual presidente del Cabildo insular,Bravo de Laguna para hablar claro y alto, para que le oyeran los que se habían comprometido con las obras y apenas habían destinado dinero a las mismas. Los titulares de la prensa del día siguiente lo dejaron muy claro: “Bravo saca los colores a Rajoy. El presidente insular recrimina al Estado y al Gobierno regional el recorte en la financiación del Gran Canaria”. (La ProvinciaDiario de Las Palmas”)… “Espero que nos compensen el sobreesfuerzo realizado” (Canarias 7).
De todas formas, nos gustó el atrevimiento de Bravo de Laguna al reprochar a los presidentes Rajoy y Rivero sus incumplimientos en la financiación de las obras del “Gran Canaria Arena”. Ambos se habían comprometido a aportar una cantidad cercana a los 20 millones de euros, que por mor de los recortes se han quedado en la mínima expresión. Sin embargo ambos fueron los primeros en acudir a la inauguración “a cortar la cinta”, sin que se ruborizaran en lo más mínimo. Las espaldas del Cabildo han soportado el peso del 70 por ciento de la obra, frente al 33 por ciento inicial. Según fuentes de la corporación grancanaria, las arcas de la institución han invertido en el pabellón multiusos unos 50 millones. Con todo, Bravo de Laguna apeló a la sensibilidad de Rajoy y Rivero para que “en un futuro más esperanzador y con menos rigores presupuestarios, compensen a esta isla el sobre esfuerzo económico que hemos realizado para orgullo de los canarios y todos los españoles”.
Mientras José Miguel Bravo hablaba,las caras de sus “invitados” eran un poema, intercambiándose miradas y sonrisas de complicidad con las que intentaron mantener el tipo, mientras les llegaba su turno de intervención. Hasta el Ministro de Industria,Energía y Turismo, José Manuel Soria, que estaba por allí,se acercó a cuchichear algo con el Presidente Rajoy… Este, encajó el “golpe braviano” como pudo, indicando durante su alocución que “el esfuerzo realizado en el “Gran Canaria Arena” se verá recompensado con una identificación de la isla”.. Parole, parole, como dice la canción. El mismo Rivero reconoció que el proyecto ha sufrido grandes dificultades pero “el esfuerzo de todos ha merecido la pena… siempre merece la pena arrimar el hombro, colaborar y poner todo de nuestra parte para hacer realidad un sueño como éste”. Y también se quedó “tan pancho”. El único que fue sincero,al fin ya la postre resultó ser el presidente del Cabildo de Gran Canaria que tuvo la valentía necesaria para cantarle las verdades del barquero a sus dos jefes a Rajoy y Soria y también como no al los del Gobierno regional. Me atrevería a decir que si el titular del Gobierno del Estado hubiera sido de otro color, ni siquiera hubiese sido invitado al acto… o ..¿ si?.
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