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¿Se puede jugar con las cosas serias? Por Nieves Ramos |
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Anoche, recordando el 23 F el programa salvados de la Sexta, al frente del cual está Jordi Evole, hizo que mantuviésemos la boca abierta durante más de una hora con una versión particular del 23 F denominada Operación Palace. La implicación de representantes políticos de todos los partidos presentes en el arco parlamentario así como de personajes de los medios de comunicación que estuvieron narrando los hechos daba una imagen de veracidad al argumento. Durante un buen rato, incrédulamente sentíamos que la clase política nos había tomado el pelo y sobre todo, extrañaba cómo habían podido mantener en secreto tamaña gesta.
Las redes se incendiaron durante y después del programa poniendo de manifiesto opiniones muy diversas. A mí me pareció un buen trabajo de Jordi, acostumbrado como nos tiene a hurgar en temas que nadie quiere tocar, que son espinosos y por lo tanto engañosos.
Me ha extrañado el excesivo cabreo de algunas personas, como si estuviésemos en una sociedad donde la verdad, el compromiso y la coherencia fueran la bandera que nos une como pueblo, como nación y como continente. Aparte del guión y el trabajo de coordinación con las personas que participaron que me parecen de nota, el programa de ayer dio y dará que hablar mucho y ojalá no nos quedemos en la falacia del engaño porque en el engaño estamos instalados permanentemente.
Lo que me parecía menos verosímil era la posibilidad de un acuerdo generalizado sobre un tema aunque este fuera la defensa de la democracia como se nos quiso vender. En estos momentos eso si me parece ciencia ficción. Estamos ante los mayores casos de corrupción política-económica que asusta a la ciudadanía y no hay postura común, estamos ante una crisis en el estado del bienestar espectacular y no hay postura común, estamos ante un terrorismo contra las mujeres con una cifra espeluznante y no ha postura común, hemos estado en las puertas de otra guerra civil en Europa y no hay postura común.
Al margen del debate de ayer sobre si acontecimientos que atañen a la vida de este país deben o no estar clasificados y sin saber exactamente qué es lo que pasó, de nuevo no se trata de matar al mensajero o al provocador sino de saber a quienes elegimos como nuestros representantes y una vez elegidos si nos representan o no.
Sigo quedándome con dos interrogantes que la versión de Evole respondía: porqué le dieron el Oscar a Garci con un película tan anodina y sobre todo porqué Felipe González dijo de entrada no a la Otan y de salida tampoco.
Por lo demás que un programa nos revuelva las tripas y nos haga pensar un poco más allá yo lo agradezco ante tanto debate de posicionamientos inamovibles y tan poco respeto por la ciudadanía en la respuesta a sus necesidades.
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