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APUNTE 30/01/2014

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Gallardón, sin relaxing cup café con leche

Por Nieves Ramos                                                                                                                                

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Me pregunto si el Ministro Gallardon midió el alcance de lo que suponía el anteproyecto de ley para penalizar el aborto que presentó al Consejo de Ministros y que éste aprobó para enviarlo al Parlamento. Conociendo sus ansias de destacar, sea por la izquierda cuando propuso la píldora del día después o las bodas gays o por la derecha, cuando  en un arranque de cumplir un único punto de su programa electoral quiere aprobar la ley más restrictiva del aborto, no es de extrañar. Todo el mundo recuerda las palabras de su padre reconociendo que su hijo si que era de derechas.

Lo cierto es que de lo que no cabe duda y como bien recordaba Rosa Cobo en un artículo, a Alberto Ruiz Gallardón se le recordará por «el hombre que no amaba a las mujeres» que en su afán de notoriedad está poniendo a las mujeres y a la clase médica al borde de la clandestinidad, en esa doble moral, tan típica en éste país de que una cosa es lo que hago y otra lo que digo.

Ya he comentado en alguna ocasión  que el aborto no es un acto festivo, no es «saca el whisky Cheli, que vamos abortar». Es un momento doloroso para la mujer, es un trauma físico y sicológico en todos los casos y lo mínimo que debe hacerse es realizarlo en las mejores condiciones.

Todo el mundo se pregunta si con los problemas que tiene este país era necesario cambiar una ley que está dando buenos resultados, los abortos han disminuidos y la sociedad está más preocupada por llegar a fin de mes que por tener más hijos sino basta ver las cifras que muestran  el descenso de la natalidad. Desde Roma que no desde Rouco también se muestra un hartazgo ante la unidireccionalidad de la iglesia en temas morales y no ante las acciones del capitalismo salvaje.

Por todas estas razones se deduce que lo único que le pasa a Gallardón es que no ama a las mujeres, sobre todo a las que menos recursos tiene, a esas que si condenan al personal de la Seguridad Social por practicarlos van a tener que volver a la bien amañada del lugar, a las agujas de tricotar y el perejil porque sean las razones que sean no pueden alimentar más bocas y ya no digo en el caso de enfermedad. Si tienes algún hijo/hija con enfermedad rara, grave o discapacidad ya puedes empaparte los estatutos de una asociación porque tendrás que montar una para intentar resolver las dificultades que eso conlleva, y buscar almacenes para ir colocando las tapas de las botellas como principal fuente de financiación.

Por eso, este sábado tras la propuesta del grupo las comadres de Asturias, Madrid se va a teñir de violeta, trenes, autobuses, coches particulares se concentrarán a las doce en Atocha para dirigirse hasta el Congreso de los Diputados, previa parada en el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad y entregar un manifiesto al Ministro en el que le diremos que nos toca a nosotras decidir, porque es nuestro cuerpo y además porque somos las que parimos y generalmente cuidamos.

A esta marea violeta llegamos además con el éxito conseguido por la marea blanca, una defensa a ultranza que la ciudadanía y que el mundo sanitario ha hecho de la sanidad pública que como tantas veces se ha repetido: no se vende, se defiende.

Por eso, el sábado no habrá relaxing cup café con leche para Gallardón sino canciones y gritos nosotras parimos, nosotras decidimos.

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