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Bienvenido Sr. Negrín |
Con motivo de la llegada a su tierra del archivo documental del último Presidente del Gobierno
republicano, Juan Negrín, un periódico local titulaba a cuatro columnas, en su sección de
cultura:”Negrín, en Gran Canaria”. Un titular que no está más lejos de la realidad, ya que con este
archivo ha regresado a su patria chica el que lo fue todo en el gobierno socialista de la II República
en 1936. Gracias a la generosidad de su nieta, Carmen Negrín, y a las gestiones y desvelos de la
Fundación “Juan Negrín” esta presencia espiritual del ilustre grancanario es una realidad. Y
parafraseando al exRector de la Universidad de Salamanca. Miguel de Unamuno, en su libro de
“Fuerteventura a París”, hoy podemos afirmar que el discutido político isleño ha protagonizado su
penúltimo viaje de París a Gran Canaria a través del cargamento con más de 150 mil documentos,
llegado al Puerto de La Luz y de Las Palmas a bordo de un barco de MSC. Por ello debemos
felicitarnos todos los canarios, sobre todo los historiadores, que podrán investigar el extraordinario
archivo documental que Juan Negrín conservó en el extranjero.
Hace unos días el Cabildo Insular de Gran Canaria celebraba por todo lo alto el acto oficial de
entrega de los 153 mil documentos que el último Presidente del Gobierno republicano en la
Guerra Civil y en el exilio (19371945) guardó con extremada diligencia y que gracias al empeño
de su nieta Carmen Negrín se custodiarán en el edificio de la calle Reyes Católicos de Las Palmas
de Gran Canaria. Estamos con los que piensan que el legado de Negrín, llegado a Canarias,
permitirá reconstruir una etapa importante de la historia contemporánea de España,a través del
conocimiento de la faceta humana, científica y política del grancanario Negrín. Creemos que
todavía los canarios no hemos tomado conciencia de la importancia de estos documentos que la
familia de Juan Negrín ha puesto en manos de la Fundación: documentos del Ministerio de
Hacienda, del Ministerio de Defensa y del Ministerio de la Presidencia de la República Española,
además de todas las relaciones del resto de los Ministerios con el del presidente Negrín, sus títulos,
su correspondencia pública y privada, documentos relacionados con el Gobierno de la República y
México, su estancia en Londres, etc.
Todo este tesoro documental se concentrará en la Fundación “Juan Negrín” y por todo ello los
canarios, los amantes de la Historia, debemos sentirnos honrados y además considerarnos unos
privilegiados. Según los expertos e investigadores que han tenido acceso a estos documentos, el
archivo revela “al Negrín en estado puro, al republicano más destacado de la Guerra civil
española”. A partir de ahora los investigadores de las dos universidades canarias tienen una razón
más para acecharse al hombre más poderoso de los últimos tiempos de la II República. Entre las
“joyas” del archivo se encuentra la correspondencia privada de Negrín en el exilio. Será un
servicio de ida y vuelta ya que la Fundación Negrín también llevará a las aulas al político canario
para arrojar luz sobre su figura. Para ello se ha firmado con el Gobierno Canario un convenio de
colaboración con el fin de aprovechar los fondos documentales y desarrollar programas didácticos.
A través de estos documentos se podrían aclarar muchos aspectos discutidos de Juan Negrín: desde
el manido asunto del oro de Moscú o el restablecimiento del culto católico en España, después de
una época de incendios de iglesias y asesinatos de sacerdotes, entre otras muchas cuestiones.
Sobre este tema, el Profesor José Miguel Pérez pone de manifiesto que Negrín “tenía claro lo que
significaba la convivencia y la tradición de nuestro país y el respeto al orden establecido y a la
libertad de conciencia”. Por todo ello estamos seguros que la Fundación “Juan Negrín” va a
posibilitar que con todos los documentos traídos desde París se pueda contrarrestar toda una
historia deformada en torno a este canario. Todos estos documentos forman parte de la historia de
España y por ello, deben cuidarse al máximo,ya que de lo contrario no se sabrá nunca la verdad de
una etapa y de una colectividad de nuestro pasado histórico.
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