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Basílica de Nuestra Sra. del Pino

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Fachada de la Basílica

La Basílica de Ntra. Sra. del Pino es el edificio más importante del municipio y uno de los más destacados de la arquitectura religiosa de Canarias, en torno al cual se configuró en sus orígenes el desarrollo urbanístico de Teror y la evolución de su Centro Histórico. Entre los reconocimientos más importantes que posee el edificio es el de Basílica menor, concedido en 1916 por el Papa Benedicto XV, y el de Monumento Nacional, en 1976.
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Exterior de la Basílica

La Construcción

El edificio que albergó desde finales del s. XVI la imagen de la Virgen del Pino ha sufrido a lo largo de su historia un proceso de reconstrucción en difenerentes épocas, debido a la composición arcillosa de las tierras sobre las que se asienta, un lugar poco idóneo para la edificación.

El primer templo que acogió la imagen de “Santa María de Therore” fue una pequeña y sencilla ermita, de la cual se tienen noticias sobre su existencia desde el año 1514, y de la que sólo se conserva su pila bautismal de piedra compacta de color rojizo. Sin haberse destruido esta ermita, en 1600 se inauguró el segundo de los templos, una iglesia de tres naves y de estilo mudéjar a la que se le irían añadiendo otros elementos como la sacristía, el coro, órgano, o la torre amarilla, uno de los pocos vestigios que se conservan de esa construcción, en servicio hasta 1760.

En esta fecha se inició la construcción del actual templo, a cargo del coronel y arquitecto Antonio de la Rocha. La Torre del Campanario se mantuvo como eje de la nueva planta del tercer templo, pero sin coincidir con la segunda construcción. El nuevo edificio concluido en 1767 no supuso la solución al viejo problema del inestable subsuelo, pues el actual templo ha tenido que ser sometido a nuevas reparaciones durante los siglos XIX y XX.

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Cúpula exterior de la Basílica

El Exterior

El actual templo ocupa una superficie de 1131 m2. En su fachada principal destacan las tres puertas, y sobre ellas tres ventanas con vidrieras. Los elementos de piedra azul y amarilla conforman todo el edificio, desde la balaustrada, los pilares, la espadaña y los perillones. La torre amarilla de estilo gótico del campanario contrasta con el estilo neoclásico de la fachada principal en piedra azul. El edificio en su conjunto presenta una mezcla de estilos de diferentes épocas, predominando el neoclásico en su fachada y el gótico portugués en la torre.

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Interior de la Basílica

El Interior

El templo, con cubierta de dos aguas, está definido en su interior por tres naves enmarcadas por 14 arcos de medio punto sostenidos por columnas y pilastras. El carácter austero de su interior contrasta con la luminosidad de sus vidrieras y el altar mayor de estilo barroco. La Basílica acoge en su interior un importante patrimonio artístico. Hasta las primeras décadas del s.XIX la iglesia se utilizó como lugar de enterramiento.

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Los Retablos

La Basílica cuenta con cinco retablos, realizados entre 1767 y 1783. El más importante es el Retablo Mayor, obra barroca del tallista Nicolás Jacinto, que preside la capilla mayor. En él destacan las columnas laterales serpenteantes que provocan la sensación de dinamismo, y sobre las que se sitúan las imágenes de San José y San Joaquín, talladas en Génova. La parte central la ocupa la boca del Camarín, donde se muestra a la Virgen del Pino, y a ambos lados los relieves de Santa Ana y de la Visitación. Al mismo artista, también se atribuyen los dos Retablos del Crucificado y del Sagrado Corazón. Los situados en el transepto corresponden a José de Quesada y están presididos por las imágenes de San José y el Cristo atado a la columna. Estos retablos, además de las esculturas y tallas, cuentan con diferentes obras pictóricas. El último de los retablos de finales del siglo XVIII acoge el cuadro de Ánimas. Este lienzo dedicado al Purgatorio, es un ejemplo de arte al servicio de los ideales de la Contrarreforma católica.

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Imaginería de la Basílica

La Imaginería

La Basílica posee un rico patrimonio escultórico, algunas de cuyas piezas fueron realizadas para el actual templo, mientras que otras corresponden a fechas más tempranas. Sin duda, la imagen más importante y de mayor antigüedad es la de la propia Virgen del Pino. También destacan las imágenes de San Matías, atribuido a Cristóbal Osorio, San Ramón Nonato (1767) del escultor sevillano Benito de Hita y Castillo, y cuatro notables esculturas del insigne imaginero José Luján Pérez, que son El Crucificado, El Cristo atado a la columna, San Juan Evangelista y La Dolorosa. Obras más recientes del s. XX son el Sagrado Corazón de Jesús (1910) o San Antonio de Padua.

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Objetos Litúrgicos

El riquísimo patrimonio artístico de la Basílica se completa con toda una serie de objetos litúrgicos como el frontal de plata (1777) del platero Antonio Juan Correa Corvalán, obras de platería (bandejas, cálices, portapaces, crucifijos, jarras, custodias, ciriales…) de factura canaria, peninsular e indiana, trabajos en madera como la Sillería del Coro con los escudos de los diferentes obispos que han tenido relación con el templo, la Valla (1831) de madera de caoba que delimita la capilla mayor y colaterales, la Cruz que se hizo con la madera del Pino de la aparición, caído en 1684, la Silla de la Virgen (1752) empleada en las diversas bajadas que la Patrona ha realizado a la capital, o la Pila bautismal de piedra colorada (Siglo XVI) de la primera ermita de Nuestra Señora de Therore, situada bajo la escalera de caracol de Diego Nicolás.

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El Camarín de la Virgen

El Camarín de La Virgen

El Camarín es el lugar donde se ubica la imagen de la Virgen del Pino durante todo el año -a excepción de los días en los que permanece en la nave principal durante la festividad del Pino-. En este lugar del templo se encuentran los mayores tesoros de la Basílica. En él se exponen además los mantos de la Virgen, como uno de los más antiguos de 1785 conocido por “Manto de los Pinos”, y las joyas y objetos entregados a la Virgen por sus feligreses en agradecimiento de milagros y rogativas. El acceso a esta zona se realiza por una puerta trasera en horario restringido.

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Cúpula interior de la Basílica

La Cúpula

Es uno de los elementos arquitectónicos más identificativos de la Basílica, de gran austeridad exterior rematada en forma de faro o linterna, y de una gran belleza interior. En las pechinas destacan 4 escudos eclesiásticos que hacen referencia las ditinciones del templo a lo largo de su historia.

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Las Vidrieras

El templo cuenta con espléndidos vitrales de principios del s. XX en los que figuran asuntos marianos y cristológicos. Las vidrieras de la fachada principal aluden a los Pontífices Pío X y Pío XII, en el primero por la declaración de la Virgen del Pino como Patrona de la Diócesis Canariense , el 16 de abril de 1914; y el segundo por el paso del Papa Pío XII, cuando todavía era el Cardenal Pacelli.Sobre la puerta principal se sitúa la Virgen en el Pino.

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El reloj de la Basílica

El Reloj

El reloj de la fachada de la Basílica procede de Valencia y fue donado por el Obispo Codina en 1853, sustituyendo a otro de 1687. La esfera del reloj fue renovada en 1989. La antigua se encuentra actualmente en el Patio del antiguo Palacio Episcopal.

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El Órgano

El primer órgano fue traído de la Basílica de Hamburgo y emplazado en 1767. El órgano actual se trajo de Inglaterra y fue instalado en 1898.

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