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Carceles vacías |
Desde hace más de un año las cárceles suecas se vacían de forma clara. De tal forma es así que el Gobierno sueco ha decidido cerrar cuatro de sus prisiones. En el fondo estamos ante un fenómeno singular que tan solo se observa en esta zona del norte europeo, mientras que en no pocos de los países del resto del mundo la población reclusa aumenta, manteniéndose en cifras preocupantes. Esta disminución sistemática de presos en Suecia se debe a su sistema penitenciario y fundamentalmente a que la sociedad sueca es cada vez más madura y libre. Contrariamente a lo que sucede en nuestro país,la población reclusa en Suecia ha ido disminuyendo de forma paulatina, al registrarse un censo de casi 5 mil (4.852) presos en una población de nueve millones y medio de habitantes. En consecuencia el gobierno de este país nórdico ha decidido cerrar las prisiones de cuatro ciudades y un centro de rehabilitación.
Aunque el Gobierno sueco no se explica este fenómeno, todo apunta a que este hecho se debe a la labor rehabilitadora que se ejerce sobre los criminales, basada en una política carcelaria distinta a la que se practica en el resto de los países del mundo. Los expertos achacan esta situación no solo a la rehabilitación de los presos, sino sobre todo a la prevención del crimen que ha tenido un gran impacto social. Paralelamente a esta política preventiva, la caída del número de presidiarios se puede atribuir a un reciente cambio en la filosofía de sanciones en lugar de penas por delitos de robos menores. El caso de Suecia se contrapone al de otros países como China,India o la propia Rusia donde hay mayor población entre rejas. También es claramente opuesta a la situación de América Latina donde el hacinamiento ha sido sinónimo de sangrientos motines. Solo en Brasil se calculan más de 548 mil presos.
En lo que concierne a nuestro país la población reclusa lleva cinco años cayendo de acuerdo a los datos ofrecidos por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. En concreto de los más de 76 mil internos del año 2009 se pasaba a finales del 2014 a 65 mil… Son demasiados si los comparamos con los países del norte de Europa,en particular con Suecia… De hecho las reformas continuadas del Código Penal han incidido positivamente en esa cifra, tanto en el trato a los narcotraficantes como a los pequeños delitos. Las modificaciones de la Ley de Seguridad Vial introducidas desde el año 2010 ha permitido que los jueces rebajen las penas de prisión en función de la gravedad de cada caso, o también la posibilidad de castigar con multas o trabajos en beneficio de la comunidad en lugar de cárcel, circunstancia que cada vez es más frecuente en todo tipo de ámbitos penales, que por otro lado ha repercutido en la reducción general de la población reclusa.
Se lo que fuere se impone una reflexión en la sociedad para que la educación,la madurez y la formación integral vaya incidiendo en una rebaja de la población interna en nuestras prisiones. A los niños y jóvenes, desde la edad escolar hay que formarlos en valores de tal forma que como sucede en los países nórdicos europeos, los ciudadanos aprenden a respetar a los demás, no solo como personas sino como colectivos humanos en los que la honestidad y el respeto a la vida primen sobre otros criterios egoístas y meramente económicos. A pesar de los casi 40 millones de habitantes, España sigue ofreciendo cifras altas de presos en las cárceles lo que pone de manifiesto una sociedad “débil” en valores frente a la mayor “personalidad” de los países del norte de Europa. Canarias, en este triste récord, no se queda atrás con registros serios de internos procedentes sobre todos de barrios con problemas de marginalidad social, atrapados en muchos de los casos por la lacra de la droga. Circunscribiéndonos a la provincia de Las Palmas, contamos con tres prisiones: dos en Gran Canaria y una en Lanzarote. Las tres estan masificadas, en su mayor parte gente joven, que a simple vista tienen un horizonte muy complicado para su rehabilitación. ¿Lo lograrán?.
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