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APUNTE 04/02/2015

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Segundos de silencio
Por
Sebastián Sarmientochano_sarmiento_apunte

De forma incomprensible desde hace unas temporadas el tradicional “minuto de silencio” que suele guardarse antes de iniciarse los partidos de nuestro representativo en el estadio de Gran Canaria en memoria de alguna persona destacada tanto a nivel nacional como regional o local, se reducen a la mínima expresión por el cumplimiento a rajatabla del horario en el comienzo de los encuentros en nuestro país. Desde algún tiempo a esta parte el famoso minuto de silencio parece más una pantomima que un homenaje a la o las personas fallecidas. Desconocemos si la premura en acortar estos minutos de silencio proviene de la propia Federación Española de Fútbol o de la organización arbitral.

Lo cierto es que en el reciente partido de la Liga Adelante entre la UD Las Palmas y el Real Mallorca, celebrado en el Gran Canaria, el ya mentado minuto de silencio fue visto y no visto. ¡De vergüenza!… Momentos antes de rodar el balón, el “speaker” del estadio comunicó a los más de 14 mil espectadores que se guardaría un minuto de silencio por el fallecimiento del abonado amarillo Juan Carlos Orihuela (fallecido durante el partido con el Zaragoza) y de los periodistas Andrés Ruiz, ex director del Diario de Las Palmas,entre otros periódicos grancanarios y Adolfo Santana, profesional que cultivo todos los géneros del periodismo siendo incluso Jefe del Área de Deportes de Canarias7. Pues bien, ante la sorpresa de todos y cuando nos disponíamos a ponernos de pie para escuchar con respeto, el árbitro Pablo González, del colegio asturiano, hizo sonar su silbato dando por terminado el minuto de silencio que, para nosotros, no transcurrieron más de 15
segundos…

A pesar de que fue anunciado por megafonía ese homenaje a los fallecidos y aparecer sus fotos en el marcador electrónico, el trencilla cortó por lo sano con el emocionado recuerdo hacia los tres fallecidos, en especial del colega Adolfo Santana, cuya capilla ardiente aun estaba abierta en el Tanatorio de Las Rubiesas de Telde. El asombro y el malestar­por no emplear la palabra cabreo fue claramente patente entre los espectadores presentes mostrando su descontento con silbidos y gritos hacia el colegiado. Un bochornoso espectáculo, que se repite una y otra vez sin que nadie, ni la UD ni los delegados arbitrales,hagan lo más mínimo para evitar este esperpento. 

Si los partidos tienen una hora de comienzo establecido de forma oficial por los responsables de los estamentos federativos, el Club “propietario” del terreno de juego debe organizar las cosas mejor para que los dos equipos, el local y el visitante salgan antes al rectángulo y poder homenajear de forma decorosa la memoria de los fallecidos. En muchas ocasiones, como ocurrió en la noche del sábado, ni puede escucharse la sintonía musical que acompaña al minuto de silencio…Se trata de una joya musical—la Meditación de Thais, de J. Massenet­­ y que todos escuchamos con respeto y atención. En algunos estadios como en la capital andaluza se reza un “Padrenuestro” por los fallecidos. Aquí como ocurre en tantos otros estadios españoles, se sustituye ese rezo por la sintonía que de verdad infunde respecto,silencio y recogimiento. 

Lo que sucedió el pasado sábado en el Estadio de Gran Canaria fue un hecho lamentable y bochornoso que provocaron el colegiado de turno y la falta de previsión de los responsables del equipo amarillo. Para lo que tuvimos que sufrir y ver, que sonrojó a muchos de los que allí estábamos, mejor no haber celebrado aquel simulacro de homenaje. El delegado arbitral Merino González , debe llamar la atención a los árbitros que la banda sonora que se escucha en estos minutos de silencio es una excelente pieza musical que debe escucharse si no en su totalidad, si al menos durante el teórico minuto de silencio, circunstancia que se viene incumpliendo, con el silencio de la Directiva. Lo del sábado más que un minuto fueron segundos de silencio. ¡De vergüenza!. 

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