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APUNTE 15/10/2014

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Nobel de la Paz
Por
Sebastián Sarmientochano_sarmiento_apunte

En la historia de la concesión de los Premios Nobel, al menos en los correspondientes a los de la Paz, en pocas ocasiones se había hecho tan acertadamente como en la actual convocatoria de 2014. EL Comité Nobel Noruego distinguió a dos personas en cierto sentido “insignificantes” y sin peso especifico dentro de la comunidad internacional, tal y como el propio Comité nos tenía acostumbrados al designar a personalidades como el Lai Lama, el Presidente Barac Obama,Teresa de Calcuta,el líder negro Luther King, Nelson Mandela o Rigoberta Menchú, entre otros. En esta ocasión, el Nobel de La Paz ha sido para una joven paquistaní,Malala Yousafzai,de apenas 17 añitos y Kailash Satyarthi, activista hindú y presidente de la Marcha Global contra el Trabajo Infantil. Ambos han sido distinguidos con el Nobel de la Paz por sus esfuerzos en pro de los derechos fundamentales de los niños y su contribución para un desarrollo global pacífico.

Este Premio de la Paz 2014 ha sido acogido de forma unánime a nivel internacional, reconociéndose en él la lucha por la defensa de los derechos de los Menores que distintas organizaciones protagonizan en todo el Planeta. En palabras del presidente norteamericano, Barac Obama, este Nobel a Malala y a Satyarthi es “la victoria de los que se esfuerzan en proteger la dignidad de cada ser humano”. Un Nobel de la Paz que no se caracteriza por la lucha de la “no-guerra” sino por la “no­violencia” de los niños abandonados a su suerte en muchos países del Tercer Mundo. Este Nobel a la adolescente Malala y al activista Satyarthi me trae a la mente a “los niños de la calle” de Brasil, que son objeto de abusos, negligencia y explotación; a los niños obligados a trabajar en las minas de oro o cobre de muchos países o a los niños que son abocados a ser objetos sexuales de gente sin escrúpulos.

Por ello estamos de acuerdo con lo afirmado por el Secretario General de la ONU, Ban Ki­moon, cuando señalaba que este Premio de la Paz 2014 lo habían ganado todos los niños del mundo que padecen situaciones de esclavitud y de violencia inauditas. En efecto, el mensaje de Malala y de Satyarthi implica eso: ser unos valientes defensores de la paz. Con su mensaje y determinación, la jovencita Malala ha demostrado lo que más temen los terroristas: una niña con un libro, con muchas ansias de superación. Ambos, Satyarthi y Malala, han luchado cada uno en sus ámbitos por los derechos de los niños, sobre todo en los países pobres y tercermundistas: el poder ir a la escuela y disfrutar del derecho a una educación.

Ambos han hecho más por la paz en los países pobres que tantos presidentes de países ricos (EEUU,UE o de Rusia), sin dejar de reconocer que éstos han evitado confrontaciones bélicas. La Paz se construye y se logra desde la no violencia, o con un libro en la mano como arma de cultura, como Malala o evitando que la “guerra fría” explote en guerras inútiles entre las sociedades más desarrolladas. 

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