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APUNTE 02/07/2014

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La Casa de Galicia, en apuros
Por
Sebastián Sarmientochano_sarmiento_apunte

Siempre se ha dicho que “ a perro flaco, todos son pulgas”. Eso es lo que le ha ocurrido a la Casa de Galicia, de Las Palmas de Gran Canaria, situada en la calle Salvador Cuyás de la zona portuaria. Cuando se recuperaba de la pasada campaña navideña y ya se preparaba la venidera de diciembre-­enero, sus dependencias sufren un importante incendio provocando daños materiales de consideración. Fue un poema ver y escuchar al Presidente de la institución de la casa regional gallega, Ricardo Villares Paz, sollozar como un niño ante el desastre ocasionado por el fuego.

“Todo ha sido muy duro” señaló Villares paz asegurando que estaba destrozado. Y ¿ahora qué?. En efecto, ¿qué va a pasar con esta institución enraizada en la historia de la ciudad, como agente social y vehículo de alegría para la grey infantil a través de su conocida Cabalgata de Reyes? Las llamas arrasaron material para la campaña solidaria de Navidad almacenado en las plantas siniestradas. Como se sabe la planta baja en la que se ubicaba el conocido Restaurante de la Casa de Galicia,apenas si quedó afectada. Sin embargo la primera planta, que pertenece a la Casa regional quedó destrozada por completo. En esta planta se apilaban muchas sillas y otro mobiliario que se utilizan para el salón de actos. En definitiva este salón de actos ha quedado inservible, necesitando diseñar otro nuevo. Es aquí en esta dependencia de la institución donde sus responsables agradecen y distinguen a aquellas personas que colaboran estrechamente con la casa gallega. Los destrozos han sido múltiples, desconociéndose cuándo puedan abrirse de nuevo al público.

La primera reflexión en torno a este hecho desgraciado es que con toda seguridad los efectos del siniestro perjudicarán a la próxima campaña de Navidad, a esa ingente operación de solidaridad que la Junta directiva de la Casa de Galicia, junto a numerosos voluntarios,lleva a cabo cada Navidad en favor de los ciudadanos canarios. Su presidente, Ricardo Villares, lo decía tras conocerse los efectos del siniestro: “Por todo ésto que nos ha sucedido, tenemos muchos problemas económicos, ya que se estropearon muchas cosas, entre ellas cuatro mil cajas de cartón para los alimentos. Cada año las tenemos preparadas mucho antes por la sencilla razón de cada vez son más las personas necesitadas”.  

En esta hora de recuentos y evaluación de daños, toda la sociedad grancanaria debe levantarse y responder como un solo hombre, para ayudar a la Casa de Galicia. Durante más de 60 años, la popular casa gallega en la capital grancanaria ha llevado la alegría de Reyes a miles de niños de la isla, a través de su Cabalgata, así como, sobre todo en los últimos años, a llevar ayuda económica, ropa y alimentos a otras tantas familias necesitadas de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura.

Como decimos ha llegado el momento de devolver tanto bien a esta institución que cada año hace lo que puede y más por llevar la esperanza en forma de alimentos, vestidos y ayuda económica para tantas familias canarias pobres.

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, con su alcalde Juan José Cardona a la cabeza,ya ha anunciado que prestará toda la ayuda necesaria para restaurar y poner como antes las dependencias de esta Casa regional, una institución con mucha historia y servicio desinteresado a la ciudad y a la isla. Hay que recomponer las instalaciones de este Casa para que sus responsables signa haciendo el bien a todos.Es de bien nacidos ser agradecidos. Por ello los grancanarios de corazón debemos corresponder al buen hacer de los gallegos, colaborando en las obras de reconstrucción de su viejo inmueble. Ayuda económica, si; pero también ánimos a todos ellos para que sigan en este empeño de llevar una sonrisa a los niños y mayores de nuestro Archipiélago.

Cuando más  falta  hacía un político de sus características, Adolfo Suárez se nos ha ido, en

silencio, mostrándonos un bagaje personal que más de un dirigente de hoy en día quisiera para sí.

Adolfo Suárez ha estado en boca de todos estos días horas antes de su fallecimiento en la Clínica

Cemtro de Madrid, y tras sus honras fúnebres, en unos funerales de estado en los que no ha faltado

nadie. Ni los que lo vapulearon entonces, cuando presentó su dimisión como presidente del

Gobierno de España, ni los que en todo momento le apoyaron, han regateado elogios a un hombre

que lo fue todo en la Transición. Fue capaz de echarse a sus hombros  todo un país sumido en una

dictadura , y situarnos entre las democracias europeas, con un prestigio y altura jamás vivida en

nuestro país. Como diría S.M el Rey, don Juan Carlos, “el ejemplo que nos deja, muestra que

juntos podemos superar las mayores dificultades”.

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