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D. José Miguel Alzola |
Con la muerte del historiador y escritor D. José Miguel Alzola, la isla de Gran Canaria ha perdido a uno de sus hombres más preclaros en el quehacer investigador de nuestro pasado. Un hombre al que la Villa Mariana de Teror debe estar sumamente agradecido por sus trabajos históricos en torno a la Virgen del Pino y su aceptación popular. A lo largo de su dilatada vida, este grancanario ilustre compaginó su profesión de abogado con su dedicación a la historia de Canarias, con una gran producción de libros y artículos en torno a los temas más diversos relacionados no solo con Gran Canaria, sino con el resto del Archipiélago. A los 101 años,José Miguel Alzola nos dejaba en la mañana de ayer, en el Hospital Insular de la capital grancanaria a donde había sido trasladado por sus familiares tras unos días de complicaciones en su salud. Se nos ha ido en silencio y discreción, con la misma actitud con la que vivió y trabajó en su existencia. Premio Canarias de Patrimonio Histórico (1999); Hijo Predilecto de la isla de Gran Canaria y de Las Palmas de Gran Canaria, e Hijo Adoptivo de la Villa de Teror (2007) D. José Miguel Alzola deja tras de si un rastro de trabajo histórico impresionante.
Nuestro paisano y amigo,D. José Miguel Alzola ha dejado un amplio legado de investigación histórica. Con un trato exquisito y siempre educado, Alzola no le gustaba la alharaca de los Medios de Comunicación realizando su trabajo de forma callada pero efectiva. Su vinculación con la capital y la isla de Gran Canaria ha quedado meridianamente clara con los numerosos títulos de algunas de sus obras, muchas de ellas editadas por nuestro Cabildo Insular. Títulos como “Historia del Ilustre Colegio de Abogados de Las Palmas”, “La rueda en Gran Canaria”, “La Cueva Pintada de Gáldar”, “La Navidad en Gran Canaria”, “El millo en Gran Canaria”, o la Semana Santa en Las Palmas” componen parte de su amplio quehacer sobre el pasado de la isla que debe figurar en nuestras bibliotecas para que sean leídos por las generaciones más jóvenes. Asimismo y en torno a la Virgen del Pino y Teror, tiene una amplia bibliografía,entre la que destacamos “Iconografía de la Virgen del Pino (1960), “La advocación del Pino en la Península y Canarias” (1991), y “Expediente incoado por la Inquisición con motivo de la publicación de la Novena a la Virgen del Pino de Diego Álvarez de Silva, año 1755” (1991).
José Miguel Alzola, fue un hombre sencillo y ocurrente. Hizo valer su carácter y su humor. En un homenaje reciente rendido por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, no permitió al alcalde Juan José Cardona diera su nombre a la actual calle de La Peregrina, en la que vivió y transcurrió parte de su vida como historiador y abogado. Alzola sin duda alguna fue una figura entrañable que mostraba en todo momento un enorme interés por la historia de su terruño. Como se han encargado de destacar muchos de su colegas historiadores, fue de las primeras personas que se preocupó de nuestra historia, de nuestro pasado, con el estudio de pequeños asuntos de nuestros antepasados, pero siempre con una gracia e intensidad que encanta al lector que se acerca a su obra. Por supuesto que fue en todo momento una figura señera para la cultura de nuestras islas, no ciñéndose a una determinada línea de investigación histórica.
Por eso, en esta mañana del mes de mayo, cuando no contamos con la presencia vital de D. José Miguel Alzola, podemos afirmar que hemos perdido a una de las figuras importantes en materia historiográfica de Canarias. El señor Alzola entretejió una inmensa cantidad de historias y tratados que abordan diferentes aspectos de la cultura y sociedad isleña, desde sus tradiciones y paisajes más cotidianos hasta personajes y monumentos más emblemáticos de las islas. José Miguel Alzola es sin duda alguna un referente en la historia local, y de su docta sapiencia hemos aprendido todos los que amamos la historia de las islas.
Por ello, en este momento en el que le despedimos, recordamos que el Archipiélago entero,pero de modo particular la isla de Gran Canaria y el municipio de Teror, están en deuda con un hombre que se quemó las pestañas investigando en cuestiones históricas que nos atañen. Manifestamos nuestro “pésame” a sus familiares y amigos. Descanse en paz D. José Miguel Alzola.
silencio, mostrándonos un bagaje personal que más de un dirigente de hoy en día quisiera para sí.
Adolfo Suárez ha estado en boca de todos estos días horas antes de su fallecimiento en la Clínica
Cemtro de Madrid, y tras sus honras fúnebres, en unos funerales de estado en los que no ha faltado
nadie. Ni los que lo vapulearon entonces, cuando presentó su dimisión como presidente del
Gobierno de España, ni los que en todo momento le apoyaron, han regateado elogios a un hombre
que lo fue todo en la Transición. Fue capaz de echarse a sus hombros todo un país sumido en una
dictadura , y situarnos entre las democracias europeas, con un prestigio y altura jamás vivida en
nuestro país. Como diría S.M el Rey, don Juan Carlos, “el ejemplo que nos deja, muestra que
juntos podemos superar las mayores dificultades”.
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