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APUNTE 20/01/2014

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Las escalofriantes cifras de la pobreza

Por Nieves Ramos                                                                                                                               

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Reconozco mi dificultad para acercarme cada día a la prensa con distancia, con el objetivo no cabrearme excesivamente, con el deseo de encontrar noticias esperanzadoras, con las ganas de que las cosas mejoren. A veces debo reconocer que lo consigo. Intento para ello mirar aparte de los titulares las entrañas de los rotativos buscando la sonrisa.

Debo admitir que la movida de Gamonal me ha puesto, me ha parecido un basta ya, un hartazgo a esta manera de hacer política que supone seguir enriqueciendo a unos pocos mientras la ciudadanía, la gran mayoría empobrece y se va quedando sin sus derechos más elementales conquistados a base de años  de enormes sacrificios.

Relacionada con esta idea que he reiterado en muchas ocasiones aparece hoy un dato escalofriante en cuánto a cifras: 85 ricos acaparan tanto dinero como 3.570 millones de pobres en el mundo.

Según un informe realizado por la organización humanitaria Intermón Oxfam denominado: Gobernar para las élites: secuestro democrático y desigualdad, «la concentración del 46 por ciento de la riqueza en manos de una minoría supone un nivel de desigualdad «sin precedentes» que amenaza con perpetuar las diferencias entre ricos y pobres hasta hacerlas irreversibles.

En nuestro país los datos no son mejores: 20 personas poseen una fortuna similar a los ingresos de la población más pobre y en la Unión Europea solamente está peor que España Letonia, todo un consuelo de esa marca que queremos vender.

Estas cifras salen en el momento que se celebra  Foro Mundial de Davos (Suiza) para analizar los problemas más importantes del mundo, entre los que no cabe ninguna duda se encuentra la enorme desigualdad.

La pregunta que me hago es si realmente esos foros mundiales, realizados por la gente que está tan cercana a los poderes económico sirve para algo más que la foto oficial en la que con buenas sonrisas y mejores trajes y viandas dicen al mundo que se han ocupado de ello.

Una de las evidencias que pone de manifiesto esta organización con su informe es la poca credibilidad que la población otorga a sus representantes políticos a los que ven más cercanos al uso del poder para su enriquecimiento personal que a la defensa de la ciudadanía que según sus propias cifras son la prueba del fracaso de la democracia como proyecto de igualdad de oportunidades y realidad de justicia.

Creo poco en las cumbres y más en la movilización ciudadana que debe recordar a la clase dirigente cuál es su función, a quienes deben servir, cuáles son sus objetivos y recordarles también que en el cementerio todas las personas seremos pasto de los mismo bichitos y compuesto de la misma tierra.

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