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APUNTE 3/10/2013

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Convivir con diabéticos
Por
Pilar Garcíasra

Jamás pensé que tuviera tanta importancia en nuestra vida diaria el convivir con personas diabéticas. En mi caso todo lo son, excepto yo, una isla en medio de ese oceáno, que , si se cuida, no es tan malo como al final suele ser. Influye la rebeldía, en el joven, para no aceptarlo, la indisciplina del mayor, la rutina y sobre todo LA AUSENCIA DE DOLOR.

El diabético siente deseos irrefrenables de consumir dulce, cosas negativas para él y todo ello debido a esa ausencia de dolores que no les advierte que están en peligro pero que, cuando se manifiesta suele ser tarde…Digamos que tiene un aspecto menos negativo si entendemos que pueden comer de «casi todo» siempre que menú se haga con la cabeza y en proporciones correctas. Advertir que el responsable de llevar el peso de la cocina en casa, deberá no llevar aquello que haga daño al resto, estableciéndose las excepciones en cumpleaños, fiestas y demás…

La indisciplina del diabético es lo que marcará la gravedad de éste. Recordar las  complicaciones que observaremos: microvasculares, subsidiarias de amputaciones, retinopatías, glaucomas severos, nefropatía, sistema digestivos y un largo etc. que debe ponernos en alerta.

A veces me he peleado con ellos al recordarles que no deberían tomar esto o aquello pero, yo misma he faltado muchas veces al mandato llevando alimentos que no debía. No debemos asustarnos, seamos positivos y pensemos en las personas con enfermedades mucho más graves, sólo será necesario ACEPTARLO Y SER DÓCILES AL RÉGIMEN. CON LOS NIÑOS CREAR EL HÁBITO y enseñarles a ser independientes para realizar sus glucemias, anotar y llevar controles que precise el médico puntualmente. ¡¡ÁNIMO!!

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