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APUNTE 2/10/2013

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Cabañuelas Políticas
Por
Sebastián Sarmientochano_sarmiento_apunte

A finales de agosto y principios del mes de septiembre fueron muchos “los hombres del tiempo” en algunas regiones españolas, también en las islas, que dieron a conocer sus predicciones meteorológicas para las próximas estaciones de otoño e invierno, tras observar el recién acabado verano. No son funcionarios de la AEMET sino espontáneos observadores de la naturaleza, que desde tiempos inmemoriales han predicho el tiempo de acuerdo a sus investigaciones del medio natural. Esta práctica se llama “Cabañuelas” sistema que también existe en nuestras islas. Buscando definiciones más científicas, las cabañuelas serían el método de predicción meteorológica utilizado fundamentalmente en el sur de la Península, Canarias y América. Son un conjunto de métodos tradicionales que pretenden predecir el tiempo atmosférico a largo plazo.

El experto en cabañuelas en nuestro país, que suele ser una persona del campo, en principio sólo recurre a la observación de los primeros 24 días de agosto de cada año para pronosticar qué tiempo se disfrutará en los próximos doce meses, siendo los primeros doce días pronósticos de los meses enorden numérico ascendente y los segundos doce días pronostican los meses en orden numérico descendente. Si nos atenemos al concepto del Diccionario de la Lengua Española de la RAE, Cabañuelas sería “el cálculo que observando variaciones atmosféricas en los 12, 18 o 24 primeros días de enero o de agosto, forma el vulgo para pronosticar el tiempo que ha de hacer durante cada uno de los meses del mismo año o del siguiente”.

Teniendo en cuenta los conceptos expuestos anteriormente y aplicados a nuestra situación política tanto regional como nacional, observamos que el otoño podría ser particularmente “caliente” no solo a nivel nacional sino también en nuestro Archipiélago. Los problemas parecen no tener solución, a pesar que nuestros políticos digan una y otra vez que empiezan a salir “brotes verdes” enla economía, “frasesita” que la venimos escuchando desde que José Luis Rodríguez Zapatero estabaaún en el Gobierno de España., y que los actuales gobernantes del PP empiezan a decir lo mismo. Mariano Rajoy no se ruboriza cuando dice que el 2014 será el año de la recuperación de nuestra economía y empezaremos a crecer. Paulino Rivero, aquí en Canarias, se pronuncia en los mismos términos optimistas cuando afirma que todos los datos indican que las islas serán las primeras en salir de la crisis….”Parole,parole”…

Sin embargo si nos atenemos a la observación de la situación actual, nada mas lejos de la realidad.Los canarios, y los españoles en general, contemplamos con asombro cómo el paro sigue creciendoy cómo nuestros jóvenes deben salir de su tierra si quieren encontrar trabajo. Sin ir más lejos, a principios de septiembre fueron muchos los jóvenes isleños que emigraron a diversos países europeos para encontrar empleo en sectores como el sanitario, o la ingeniería. Este pesimismo no lo reafirmamos solamente nosotros. De acuerdo al último “eurobarómetro”, más del 79 % de los españoles considera el desempleo como el principal problema de nuestro país, mientras que el 99 %cree que la situación de la economía española es mala. Es más, en ese mismo estudio,y en torno al futuro, casi la mitad de los españoles encuestados, el 48 % considera que la situación económica delpaís seguirá igual en los próximos doce meses, frente a un 15 % que piensa que mejorará y un 37 % que piensa que será peor. Es mas, todos ellos consideran que lo peor de la crisis está por llegar…

No hay que ser un lince para concluir que de la observación de nuestra actual realidad, no puede derivarse mejoría en la economía. El otoño que se ha iniciado hace unas semanas será difícil para los canarios, no descartándose movilizaciones y protestas en nuestras principales ciudades y pueblos. La gente no soporta más el doble lenguaje de que mientras nos exigen sacrificios con los consabidos “recortes”, otros, unos pocos, muchos de ellos instalados en la administración o en la política, viven como si con ellos no fuera la crisis, con sueldos y privilegios que les alejan del resto de los mortales, como asalariados, o pensionistas.

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