Jueves, 24 mayo 2018
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APUNTE 07/02/2018
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Antonio Betancort, "Amigo del Paraguay"
Por Sebastián Sarmientochano_sarmiento_apunte


Ayer le dimos el último adiós a un hombre que dedicó la mitad de su vida a trabajar por los pobres y desheredados de la Tierra en el Paraguay. Nos estamos refiriendo al misionero jesuita grancanario Antonio Betancor Martínez que puso todo su empeño de sacerdote y misionero en actividades de carácter social fundamentalmente, allá en puntos geográficos paraguayos a través de proyectos varios, entre los que destacó la Fundación “Amigos del Paraguay”. Gracias a una sólida formación intelectual y teológica, Antonio Betancor puso en marcha el ISEF, una Universidad de la Compañía de Jesús en Ciudad del Este, una relevante población paraguaya que dispone de infraestructuras potentes y profesorado,atendiendo a un currículo humanístico y filosófico. En definitiva lo que este jesuita isleño pretendía en aquellas tierras del Paraná era dar una base general en la formación de muchos ciudadanos paraguayos, al tiempo que impartir una segunda carrera universitaria, incluso de carácter técnico, para sus alumnos.

A Antonio Betancor tuvimos la ocasión de conocerlo gracias a una entrevista que le hicimos hace algunos años para el programa “Compromiso con tu pueblo”,de la Escuela de Formación Socio Política y Fe Cristiana, que se sigue emitiendo a través de la Emisora Cultural de Canarias, Radio ECCA. Este jesuita grancanario, ya instalado en el mencionado país sudamericano, realizaba frecuentes viajes a Canarias buscando los imprescindibles apoyos a sus distintos proyectos sociales, siempre demandando la ayuda y la comprensión de sus paisanos hacia los sectores marginados del Paraguay. Sin demagogia llevaba con naturalidad una denuncia profética de lo que pasaba en aquel país. En la entrevista de marras Antonio Betancor reiteró sus denuncias sobre la realidad de aquel territorio al que se entregó totalmente. “La pobreza-decía él- crece en Paraguay en contra de los informes oficiales”, agregando que la emigración en aquel país latinoamericano causaba muchos problemas porque muchos de los hijos de las familias paraguayas “quedan huérfanos. No vale la pena emigrar porque,a la vuelta, lo que ganaron deben invertirlo en psicólogos”.

En aquella entrevista en Radio ECCA, Antonio Betancor se mostraba orgulloso con la labor social y misionera que realizaba en el Paraguay haciendo una llamada a la población isleña para que colaborara en sus proyectos. Gracias a su predicamento y seriedad, consiguió una donación que le permitiría la compra de seis hectáreas para indígenas guaraníes para los que construyó una escuela y viviendas dignas. Debemos estar orgullosos de la labor desinteresada que desarrolló un grancanario en el continente americano en su condición de misionero jesuita. Su Fundación “Amigos del Paraguay” construyó una casa para 17 religiosas contemplativas de los Apóstoles de la Divina Misericordia en la tranquila ciudad de Areguá, en la Archidiócesis de Asunción.

Antonio Betancor colaboraba también con misioneras de otras órdenes religiosas, como las Salesianas,según nos corroboró en su momento Sor María del Carmen Sarmiento en su estancia en la capital paraguaya, otra misionera de las islas que ha dado gran parte de su vida a atender a familias pobres de la capital paraguaya. Antonio Betancor fue capellán de un pequeño Monasterio de clausura así como de una institución social regional con 1.700 presos, a los que dotó de talleres de manualidades para su posterior venta. En esta línea llegó a crear en una cárcel de Ciudad del Este un Centro de Debate para crear opinión sobre la situación del país, que formara líderes y del que surgieran posibles soluciones. Se mostró inquieto por el futuro vocacional de los jóvenes del Paraguay. Vayan por tanto estas líneas de homenaje y de recuerdo emocionado para un canario que dejó huella en aquella zona de Latinoamérica. ¡Que descanse en paz un hombre de bien!

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